SE LAVÓ LAS MANOS COMO PILATOS

Salud y Justicia Córdoba presentó en los juzgados de Córdoba, una querella contra los responsables del plan de vacunación de Andalucía, ANDAVAC, por los delitos tipificados en el código penal 159, sobre modificación genética en humanos y el 361 contra la salud pública, en enero del 2022.
Nos hemos puesto en contacto con varios periodistas no oficialistas y cadenas de televisión de la misma linea, para exponerles nuestra querella y que a través de ellos puedan ayudarnos a darla conocer a una mayor parte de la sociedad, para que puedan estar informados un buen número de españoles de los delitos que se han cometido contra nuestra nación, ayudándonos a generar consciencia y mostrar a todo el mundo que existe una querella sobre la mesa de los jueces de Córdoba, para que estos puedan hacer su trabajo, que no es otro que el de hacer justicia.
Pero lamentablemente no hemos obtenido a fecha de hoy respuesta por parte de ningunas de las personas y medios con los que hemos contactado, algo que nos asombra, cuando entendemos que todos deseamos paralizar este crimen cometido por la inoculación de esta terapia génica. Demanda presentada gracias a la aportación económica de más de 2000 personas de toda España que componen la plataforma ciudadana, Salud y Justicia Córdoba.

La querella consta de 154 páginas y más de dos mil páginas entre informes periciales y documentación probatoria que demuestran sobradamente que existen los delitos nombrados y que siguen cometiéndose a día de hoy por parte de los querellados.

Tras pasar la querella por tres jueces distintos que se han inhibido de la admisión de la misma con excusas peregrinas recae en una cuarta jueza ,y es en otoño del 2022 cuando emite su auto de inadmisión, sentenciando como inocentes a los querellados y negando que exista delito alguno, eso sí, sin haber leído ni una sola página de la extensa documentación presentada por parte de nuestra plataforma, por lo que presentamos recurso de reforma al auto de inadmisión junto con más pruebas y advirtiéndola, que de no cumplir con su obligación que es la de perseguir el delito, puede dar lugar a estar cometiendo prevaricación, según el artículo 408 del código penal.
Aún así, sin proceder a dar ni un solo argumento jurídico, sino vulgares razonamientos o consignas oficialistas, rechaza nuevamente admitir la querella justo un año después de la presentación de la misma en los juzgados.

Son miles los afectados por estas mal llamadas vacunas en Andalucía, miles los fallecidos inexplicablemente que se inocularon esta terapia génica de todas las edades, personas que reclaman Justicia.
Los médicos de los afectados se niegan a reflejar en sus historiales médicos que su padecimiento, o muerte de algún familiar, han sido a causa de estos pinchazos. Aún así, los médicos reconocen en petit comité que los síntomas y enfermedades que están apareciendo en sus consultas, nunca se habían dado en toda su carrera profesional, o habían sido excepcionales y todo esto justo a raíz de comenzar la población a inocularse lo que se suponía que era para salvar vidas.

¿Qué les va a decir esa jueza de Córdoba a estas personas, a los familiares de los fallecidos y a los que presionaron y coaccionaron para que fuesen a pincharse este veneno? ¿Será capaz de mirarles a la cara y decirles que los responsables de ANDAVAC, los criminales que los llamaron para que fueran a vacunarse, son inocentes?

Existen pruebas sobradas de manipulación genética y el hecho de indultar de antemano a funcionarios constituye una prevaricación. Esto es un crimen, crimen sobre crimen y una sociedad así no puede funcionar.

Decía Voltaire que “Los pueblos a quienes no se hace justicia se la toman por sí mismos más tarde o más pronto”.
Desde que comenzaron las inoculaciones, nadie ha querido tomar cartas en el asunto. Se ha inoculado terapia génica criminal a millones de andaluces inmunodeprimiéndolos, lo que traerá consecuencias gravísimas a varios niveles, no solo de salud.

¿Podemos seguir confiando en la independencia de los miembros del poder judicial? La jueza confía en la inmunidad que parece haber prometido el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, pero , ¿qué necesidad hay de proteger a criminales de la Junta de Andalucía?

Tuvo la oportunidad la jueza instructora de pasar a la historia por ser la jueza que llevase los Juicios de Córdoba, que consiguiera que se dejara de inocular terapia génica, muerte y enfermedad a los andaluces.
que se investigara este crimen genocida que se ha perpetuado en nombre de una falsa ciencia; pero no.
Pasará a la historia como la jueza que se lavó las manos como Poncio Pilatos.

Decía Antonio Machado:

“La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.»

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